La Contraparte… Óscar Pedro Reyes Castelán

* Delictiva amenaza a la ministra Piña

Veracruz, Ver., 25 de mayo de 2023.- La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y en especial su presidenta, la ministra Norma Lucía Piña Hernández, últimamente son blanco de todo tipo de ataques –orquestados desde Palacio Nacional– por todo el aparato del estado mexicano, no en defensa de la razón o la justicia, sino por su decisión de hacer cumplir la ley. Con esa valiente actuación, la Corte se ha convertido en el único contrapeso a los excesos presidenciales, y el titular del Ejecutivo federal, al ofender diariamente en sus “mañaneras” a los ministros independientes –no todos lo son–, alienta el odio hacia ellos en los gobernadores, senadores, diputados, servidores públicos, líderes y beneficiarios menores del presupuesto, con honrosas excepciones, hasta convertirlos en una jauría que sigue ciegamente la línea de su jefe político. El linchamiento, insultos, descalificaciones y odio contra la Corte y sus integrantes, surgen los mismo en el Congreso de la Unión, de los diputados y senadores morenistas; el líder nacional de ese partido, Mario Delgado Carrillo, y, en cascada, gobernadores, diputados locales y alcaldes de la misma filiación, a quienes los ciudadanos les confiaron su voto en 2018 y 2021, y que han asumido como un cheque en blanco para hacer y decir lo que les venga en gana. En ese contexto debe analizarse que seguidores del presidente Andrés Manuel López Obrador presionen y tengan cercado desde hace más de un mes el acceso al edificio del Poder Judicial Federal, y que el sábado anterior, el ingeniero Cuitláhuac García Jiménez, quien obtuvo título de gobernador de Veracruz, haya encabezado un grupo de funcionarios y empleados que, según muchos testimonio, fueron obligados a ir a la ciudad de México para “manifestarse contra la corrupción del Poder Judicial” e integrantes de la SCJN, y, peor aún, haberse atrevido a lanzar graves amenazas con la exposición de dos féretros en cuyo interior aparecía una figura de cartón de la señora Piña, cargada por varios hombres, uno de ellos su subalterno, el secretario de Gobierno, Erick Patrocinio Cisneros Burgos, gritando consignas injuriosas en contra de la ministra y los ministros. Los féretos, así sea en sentido metafórico, es un signo amenazante, como igualmente lo fue una publicación hecha en twiter de un fanatizado individuo que planteó que si la señora Piña era el problema (para la 4T), una bala mostrada en foto, era la solución. El presidente, como suele hacerlo con sus incondicionales metidos en problemas, respaldó a su obediente alfil veracruzano en la mañanera del lunes, y García Jiménez, fiel a su costubre, quiso deslindarse del señalamiento de amenazas a la Presidenta de la Corte al decir que los ataúdes sólo fueron llevados “en sentido figurado” y, días después, en una conferencia de prensa en Xalapa, señaló “yo no la insulté” a la ministra Piña. Aún frente a esa embestida, el ministro Alberto Pérez Dayán, dijo que “nada nos va a doblar”, en un claro mensaje al Presidente, a los gobernadores, senadores, diputados y otros seguidores morenistas, que tienen el propósito de intimidar, descalificar y ahora amenazar a los miembros de la SCJN. Vaya situación inquietante y peligrosa en la república, y, frente a esta circunstancia, viene la respuesta ciudadana, como en el caso del INE, con expresiones de repaldo de miles de personas en todo el país a esos ministros que defienden las instituciones y a la Constitución, como es su obligación.
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