Crimen: La impunidad que heredará AMLO/Ricardo Ravelo (*)

“El próximo Presidente tendrá que lidiar con varios capos emblemáticos por quienes Estados Unidos ofrece millonarias recompensas para detenerlos”. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro

* “El pronóstico desde Estados Unidos respecto a la violencia en México, cuando falta un año de gobierno, es que López Obrador heredará un país plagado de crimen y violencia sin freno”

SinEmbargo MX

Ciudad de México, 09 de junio de 2023.- “El próximo Presidente tendrá que lidiar con varios capos emblemáticos por quienes Estados Unidos ofrece millonarias recompensas para detenerlos”. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro

Ciudad de México, 09 de junio de 2023.- El próximo presidente de la República, a partir del 2024, heredará un país desbordado por la violencia, pero no sólo eso: también tendrá que lidiar con varios capos emblemáticos por quienes Estados Unidos ofrece millonarias recompensas para detenerlos.

En los planes de Estados Unidos estaría la captura de Ismael “El Mayo” Zambada y de Nemesio Oseguera Cervantes: el primero es cabecilla del cártel de Sinaloa y el segundo funge como jefe del cártel de Jalisco Nueva Generación, uno de los más bélicos de América Latina.

A los dos grupos criminales se les atribuye, desde Washington, ser los motores centrales en la exportación de fentanilo desde México, a través de puertos, aeropuertos y aduanas; estos cárteles –de acuerdo con informes de la DEA, la agencia antidrogas norteamericana, importan los precursores químicos desde China, Indonesia o La India y en territorio nacional procesan dicha sustancia, una de las más adictivas y letales.

De ahí la urgencia por debilitarlos o exterminarlos, aunque las autoridades mexicanas, según la DEA, no coopera ampliamente con esta causa norteamericana, pues el presidente Andrés Manuel López Obrador, pese a los nulos resultados, mantiene su errática política de “abrazos y no balazos”.

El pronóstico desde Estados Unidos respecto a la violencia en México, cuando falta un año de gobierno, es que López Obrador heredará un país plagado de crimen y violencia sin freno. El próximo presidente, ante el fracaso del actual, tendrá que replantear la estrategia antidrogas y de combate a los grupos criminales, pues éstos van creciendo en actividad bélica, actividades criminales y, sobre todo, en control territorial, lo que preocupa al gobierno norteamericano.

El año pasado la DEA endureció su posición respecto a la libertad de varios capos mexicanos y decidió aumentar las recompensas por sus cabezas. Esto ocurrió en momentos en que las operaciones de la agencia antidrogas empezaron a ser acotadas en México.

La nueva estrategia no sólo consistió –según el anuncio de entonces –en reforzar sus búsquedas mediante las recompensas: También emprendió una nueva búsqueda de esos delincuentes que, aseguran, se mantienen impunes en México y ejerciendo amplio dominio en el tráfico de drogas a gran escala en todo el territorio nacional y, particularmente, hacia el mercado norteamericano.

En la lista aparecen los impunes de siempre, como ya se dijo líneas arriba: “El Mayo” Zambada y los hijos de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, grupo conocido en el mundo del hampa como “Los Chapitos”, integrados por Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán; también “El Mencho” Oseguera Cervantes.

En la lista aparecía Rafael Caro Quintero, acusado del crimen de Enrique Camarena, pero fue detenido el año pasado; sin embargo, las molestias prevalecen por el buen trato que el capo ha recibido por parte de algunos jueces federales. Es el mismo caso de Ovidio Guzmán, cuya extradición está detenida debido a varios fallos judiciales que extrañamente fueron emitidos para favorecerlo.

Otros personajes que prevalecen libres son Ismael Zambada Sicairas (le llaman “Mayito flaco”; Alfonso Limón Sánchez y Alfonso Arzate García. Todos forman parte del cártel de Sinaloa.

Estos grupos tienen una poderosa narcodinamica: Los cárteles a los que pertenecen y otros grupos criminales, según los informes de la DEA, aparecen en distintos carteles desplegados en la frontera con Baja California, zona que se conoce como Paso Interestatal 5, que comprende la ciudad de Tijuana y la garita de San Ysidro, uno de los puntos con mayor flujo de personas y camiones de carga.

Pese a estar detenido en México ahí aparece Rafael Caro Quintero, por ejemplo: la DEA ofrece una recompensa de hasta 20 millones de dólares para quien aporte información que permita su captura.

Caro Quintero, como se sabe, fue liberado por un error en 2013. Se mantuvo nueve años prófugo de la justicia. Además, carga con el delito tráfico de drogas y la muerte de Enrique Camarena, agente de la DEA que en 1984 fue torturado en Michoacán por órdenes de Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”.

Otra figura sobre quien la DEA mantiene el reflector encendido es Ismael Zambada, “El Mayo”. La DEA ofrece 15 millones de dólares por su cabeza. Se le considera el verdadero líder del cártel de Sinaloa. Es uno de los capos más longevos del hampa nacional, pero a lo largo de varias décadas se ha mantenido impune. Suele manejarse con bajo perfil, de ahí que se haya mantenido aislado y sin ser ubicado.

Por la cabeza de los hijos de Joaquín Guzmán Loera la DEA ofrece 5 millones de dólares por cada uno de ellos. De acuerdo con la agencia antidrogas norteamericana, los llamados “Chapitos” encabezan una ala del cártel de Sinaloa y siguen operando el tráfico de drogas a gran escala desde Sinaloa hacia Estados Unidos.

Mantienen amplios contactos en Centro y Sudamérica, donde cuentan con varios proveedores que se encargan de hacer llegar la droga –cocaína y precursores químicos –a México, con los cuales elaboran drogas sintéticas, las de mayor demanda en el público consumidor de Estados Unidos.

Capos en la impunidad

Después de haber sido detenidos por tráfico de drogas, lavado de dinero y asesinatos múltiples, varios capos del narcotráfico presos en Estados Unidos y México –Rey Zambada García, Vicente Zambada Niebla, hermano e hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, líder del cártel de Sinaloa están de regreso a sus andadas, pues las autoridades norteamericanas decidieron liberarlos.

En el caso de Héctor Luis Palma Salazar, cofundador del cártel de Sinaloa, detenido en 1995, un juez del estado de Jalisco ordenó la pronta liberación del capo, pues ya no tiene cuentas pendientes con la justicia. Pero recientemente le fue girada una nueva orden de aprehensión: se la acusa del asesinado de Juan Pablo de Tavira –ocurrido a finales del año 2000 –, quien fungió como director del penal de Almoloya de Juárez, también conocido como “La Palma”.

Palma Salazar salió del penal de La Palma, en Estado de México, el lunes 3 de mayo, de 2021, pero afuera de la prisión ya lo esperaban cientos de elementos del Ejército y de la Guardia Nacional, quienes lo detuvieron y lo llevaron a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada (Seido), donde se empezaron a revisar sus antecedentes.

La FGR procedió a llevar a cabo una exhaustiva búsqueda de antecedentes penales con el fin de retener a “El Güero” Palma en prisión. De igual forma se solicitó al gobierno de Estados Unidos información para determinar si el capo aún tenía cuentas pendientes con la justicia de aquel país. En tanto se obtenían las respuestas pertinentes, Palma Salazar fue sometido a una medida de arraigo domiciliario. La FGR lo mantuvo en prisión bajo el cargo de haber asesinado a un policía de Nayarit.

Compadre de Joaquín Guzmán Loera, socio suyo en el cártel de Sinaloa, la FGR no ha podido acreditar que Palma Salazar es una pieza importante en el tráfico de drogas. Según la FGR, este personaje no sólo es narcotraficante del cártel de Sinaloa cuando estaba en libertad sino que continuó con sus operaciones desde el interior del penal federal de Puente Grande, Jalisco, después de que fue detenido, el 24 de junio de 1995.

El capo sigue preso, ahora acusado de la muerte de Juan Pablo de Tavira, delito que deberá comprobarse para que pueda ser sentenciado.

Los Zambada, libres en USA

Según reportes consultados tanto en México como en Estados Unidos, Vicente Zambada –“El Vicentillo” –y su tío Rey Zambada Niebla, habrían quedado en libertad en Estados Unidos luego de diez años de haber estado en prisión por tráfico de drogas.

Se sabe que tanto Vicente Zambada como Jesús Zambada García, “El Rey”, no están bajo la custodia del Buró de Prisiones de Estados Unidos (BOP), pues se afirma que ya fueron liberados.

Según las fuentes consultadas, tanto el hijo de “El Mayo” Zambada como el hermano del capo, Rey Zambada, quedaron fuera del control jurisdiccional del BOP, aunque no se sabe la fecha en que habrían sido liberados ni dónde se encuentran actualmente.

Su probable liberación, de ser confirmada oficialmente, se la ganaron luego de que se acogieron al programa de testigos protegidos en Estados Unidos y declararon todo lo que sabían sobre el historial criminal de Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien fue enjuiciado en ese país y condenado a una cadena perpetua.

Ambos cabecillas –“El Vicentillo” y Jesús Zambada –fueron testigos importantes en el llamado “Juicio del Siglo” que enfrentó “El Chapo” Guzmán, quien fue socio de los primeros en el cártel de Sinaloa. Pero ambos testigos hundieron al exjefe del cártel de Sinaloa, quien escapó de la prisión de Puente Grande en 2001 y se volvió a fugar del penal de La Palma en 2014 a través de un túnel, según sostiene la versión oficial.

Las versiones sobre la posible liberación de “El Vicentillo” y Jesús Zambada comenzaron a circular en marzo de este año cuando trascendió que ambos ya estaban libres; se dijo también que “El Vicentillo” habría quedado bajo resguardo domiciliario, pese a que su liberación oficialmente estaba programada para el año 2024.

Otro capos también han recuperado su libertad: es el caso de Mauricio Poveda, “El Conejo”.

Jesús Zambada García fue detenido en la Ciudad de México la madrugada del 18 de marzo de 2009 en una casa de la calle Lluvia, en la colonia Jardines del Pedregal, en la alcaldía Álvaro Obregón.

Agentes vestidos con uniforme militar lo aprehendieron en ese sitio y lo pusieron a disposición de las autoridades federales; Por su parte, Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, se entregó a la justicia y permaneció incomunicado y maniatado. La mañana del 19 de marzo de 2009 fue presentado ante las cámaras de televisión como un peligroso capo. Este fue uno de los golpes más fuertes que recibió el cártel de Sinaloa.

Luego de permanecer once meses arrestado y sin ningún expediente abierto en su contra, “El Vicentillo” fue extraditado y recluido en una cárcel de Chicago. Más tarde fue enviado a una prisión de máxima seguridad en Michigan.

Se asegura que los primeros dos años los pasó en una celda donde no tenía contacto con otros reclusos. Estas condiciones casi de aislamiento causaron serios problemas psicológicos al hijo de “El Mayo” Zambada.

Jesús Zambada, su tío, fue arrestado el 20 de octubre de 2008 en la ciudad de México. En ese tiempo Sinaloa se había enfrentado a los hermanos Beltrán Leyva, quienes después de ser socios del cártel pasaron a convertirse en sus enemigos acérrimos.

Jesús Zambada controlaba las operaciones de tráfico de drogas en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México; mantenía controlados a funcionarios de la extinta Procuraduría General de la República mediante sobornos, así como a altos miembros de Interpol e incluso cooptó a funcionarios de la embajada de Estados Unidos. Uno de sus enlaces era Genaro García Luna, actualmente preso en Estados Unidos por brindar protección, como secretario de Seguridad Pública federal durante el gobierno de Felipe Calderón, al cártel de Sinaloa.

De acuerdo con la investigación conocida como “Operación Limpieza”, realizada por la PGR, el cártel de Sinaloa les pagaba medio millón de dólares a funcionarios ministeriales adscritos a la Siedo para que les proporcionaran información sobre investigaciones en contra de miembros del cártel de Sinaloa, operativos y extradiciones.

Así, luego de testificar en contra de “El Chapo”, a quien hundieron en una prisión y le impusieron una cadena perpetua, tanto “El Vicentillo” como su tío Jesús Zambada, “El Rey”, están libres aunque no se sabe si permanecen en Estados Unidos o ya fueron repatriados a México.

Miguel Ángel Félix Gallardo, por su parte, sigue recluido en el panel de Puente Grande. Está acusado de la tortura y muerte de Enrique Camarena Salazar, el agente de la DEA asesinado en 1985. El delito de narcotráfico ya lo compurgó, por ello, le devolvieron algunas propiedades que tiene en Veracruz, entre otros, el rancho “Camino Real”, ubicado en el municipio de Náutla.

Otro de los acusados por la muerte de Camarena fue Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”, pero logró obtener la prisión domiciliaria, lo que no ha logrado Félix Gallardo a pesar de las enfermedades que padece.

El plan de Washington con respecto al tema de las drogas en México tendrá que replantearse con la nueva administración federal, es decir, cuando haya nuevo presidente, en 2024.

Por lo pronto, el partido MORENA se apresta a llevar a cabo su convención, este domingo 11, para definir la estrategia a seguir en la selección de sus precandidatos, quienes tendrán que renunciar a sus respectivos cargos si deciden participar en el proceso rumbo al 2024. Este es el show presidencial de cada seis años, pues para nadie es un secreto que el gran elector será Andrés Manuel López Obrador, fiel a la historia priista de elegir al sucesor mediante el dedazo.

Sin embargo, nadie sabe si el sucesor cumplirá a pie juntillos el proyecto de la continuidad. Al menos en el asunto de las drogas, tendrán que trabajar en un plan conjunto con Washington.


(*) Ricardo Ravelo
https://www.sinembargo.mx/author/ricardorevelo
Ricardo Ravelo Galó es periodista desde hace 30 años y se ha especializado en temas relacionados con el crimen organizado y la seguridad nacional. Fue premio nacional de periodismo en 2008 por sus reportajes sobre narcotráfico en el semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca durante quince años. En 2013 recibió el premio Rodolfo Walsh durante la Semana Negra de Guijón, España, por su libro de no ficción Narcomex. Es autor, entre otros libros, de Los Narcoabogados, Osiel: vida y tragedia de un capo, Los Zetas: la franquicia criminal y En manos del narco