¡Pachuca y Cruz Azul no se hacen daño en estadio a reventar!

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ABEL SANCHEZ/ENVIADO.

Pachuca de Soto. 19 de mayo de 2021.- Pachuca y Cruz Azul igualaron 0-0 en la ida de las semifinales del Guardianes 2021, en el estadio Huracán, de Hidalgo, que lució sus mejores galas y estuvo casi lleno, pues lució con más del 40 por ciento del aforo permitido por las autoridades estatales.
Tras el silbatazo del nazareno Luis Enrique Santander, los Tuzos se lanzaron al frente dominando el primer cuarto de juego y creando llegadas peligrosas tratando de ponerse rápidamente arriba en el marcador, mientras “La Máquina” se replegó evitando dejar espacios que fueran aprovechados para hacerle daño.
Los celestes no se amedrentaron con la presión inicial y poco a poco metieron a los hidalguenses en su propio terreno. El equipo de Juan Reynoso tocaba el balón y trataba degenerar peligro, conscientes de que el gol de visitante les daría ventaja, aunque fue el cuadro local el que estuvo más cerca de la anotación en los pies de Roberto de la Rosa.
El joven delantero pachuqueño tomó el balón en los linderos del área grande, con un movimiento de cadera se quitó a su marcador y sacó un cañonazo de derecha, que salió pegado al poste defendido por José de Jesús Corona. Era el minuto 13’.
Obligado por ser el único de los cuatro grandes en continuar con vida en la fiesta grande y por la larga sequía que carga de 23 años sin coronarse, el cuadro cementero se aplicó en la recuperación y adelantó líneas con el afán de sorprender a la zaga local. Los visitantes tocaban el esférico fácil y lanzaba pases largos, desde la defensa la mayoría de las veces, que los ponían cerca de la portería custodiada por Óscar Ustari, pero ambos equipos marcaban tan de cerca que bloqueaban el juego y dejaban a los arqueros con poco trabajo.
Sin embargo, nuevamente Pachuca casi se adelanta en el marcador con un disparo de larga distancia. Érick Sánchez se animó a pegarle desde fuera del área, “Chuy” Corona recostó para apagar el fuego, pero su rechace le cayó a Ismael Sosa, que estaba en fuera de lugar, y su remate no valió, aunque nuevamente fue atajado por el cancerbero azul. Ya eran 32 minutos de acción.
En la tribuna, los aficionados de azules, que eran mayoría, hacían sentir el apoyo hacia los suyos cada que tocaban el balón y llegaban con peligro al marco de Ustari. Mientras los locales hacían la ola y coreaban el “Ehhhhhh…” cuando Jesús Corona despejaba.
Para la parte complementaria, el técnico Reynoso dio más libertades a sus laterales para atacar y pidió a sus mediocampista subir más, lo que le generó ocasiones de gol.
Primero fue Ignacio Rivero quien probó suerte al llegar hasta línea de fondo, recortó al defensa que le estorbaba y definió con un disparo raso, que llegó a las manos del guardameta local. Ya eran 47 minutos de acción.
Después, tras un tiro de esquina en contra, Cruz Azul tomó el balón por velocidad y contragolpeó. Guillermo “Pol” Fernández habilitó a Jonathan “Cabecita” Rodríguez, que sacó un tiro de primera intención, pero desviado de la meta rival, a los 50’.
Los Tuzos respondieron en los botines de Érick Aguirre. El defensa trató de sorprender a Corona desde fuera del área grande, pero el arquero cementero recostó para quedarse con la pelota, al 58’ del tiempo corrido. El partido se ponía mejor.
Con forme trascurría el encuentro, los equipos volvieron a centrar la pelea en el medio campo apagando el ímpetu que habían mostrado en la segunda mitad. Otra vez, en un avance ráfaga, “Cabecita” se plantó frente al arco contrario, pero su derechazo se fue muy desviado por arriba, al 71’.
Todavía habría un par de emociones más. Pachuca cobró un tiro de esquina, Gustavo Cabral peinó el esférico, el balón llegó franco a Mauro Quiroga, que entró de cambio para dar frescura al ataque, pero el remate del “Comandante” fue deficiente y salió por un costado. ¡La que se perdió Quiroga!
La última del juego la tuvo el visitante. Cruz Azul se animó a ir adelante, Santiago Giménez se acercó a la banda derecha y centró buscando a un compañero, el balón se estrelló entre dos defensores hidalguenses y el zaguero Óscar Murillo lo desvió peligrosamente hacía su propia puerta, pero para su fortuna apareció el cancerbero Ustari evitando el gol con un manotazo de alarido. ¡De la que se salvó Pachuca al 85! Fueron los minutos finales los que más emociones dieron al público asistente.
El mal ejemplo lo dio la directiva tuza al vender más entradas de las permitidas y los aficionados que no respetaron el protocolo de salud, no usaron cubrebocas ni mantuvieron la sana distancia en sus asientos, ya que los asistentes al coloso de la capital hidalguense rebasaron por mucho los 12 mil lugares que tenían autorizados y casi llegaron a los 30 mil que tiene de capacidad el inmueble, lo que podría acarrearles un veto por parte de la Liga MX.
Con el juego totalmente cerrado, ya no habría más. La igualada estaba decretada. Ahora todo se define el próximo sábado en la vuelta, si alguno quiere sumar otro trofeo a sus vitrinas.

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