En Redondo/Mario Ruiz Redondo

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* El Salvador: Bukele, el nuevo dictador populista

Tuxtla Gutiérrez, Chis, 05 de marzo de 2021.- Nayib Armando Bukele Ortez, de ascendencia palestina-musulmana, gobierna El Salvador, desde el 1 de junio de 2019, el país más pequeño y más pobre de América. Se ha convertido en un “Mesías” que se apoya en el Ejército para ejercer el poder, consolidando a cada paso que da, su estrategia de convertirse en el nuevo dictador populista del Continente.

Es el mandatario más joven de la Región, que el próximo 24 de julio cumplirá 40 años, y es considerado como el hombre del poder absoluto en el otrora llamado “Prostíbulo Centroamericano”, que en los comicios del pasado domingo 28 de febrero, el Partido Nuevas Ideas, de su creación, logró una aplastante victoria que le permitirá el control del Poder Legislativo y desde ahí podrá someter, acorde a sus intereses personales, la Constitución para modificarla y reelegirse las veces que quiera, así como subordinar a su mando al Poder Judicial y la Fiscalía General.

A un año ocho meses de haber asumido el período de cinco años de la Presidencia de la República, el ex empresario importador de motos de fabricación japonesa, apoyado en el movimiento político de su instituto, lograría también en el reciente proceso electoral, el dominio de las Alcaldías salvadoreñas, con lo cual tiene ya a la nación en un puño.

No más repudio al resto de los Poderes que hasta ahora lo habían contradecido en sus permanentes manejos mediáticos en redes sociales para favorecer su imagen, que le ha llevado a enfrentarse con los medios de comunicación, en forma de ataques descalificadores permanentes, que han incluido hasta la agencia de noticias estadounidense Associated Press (Prensa Asociada).

Bukele Ortez utiliza de manera permanente en quehacer Presidencial, un discurso de odio, favorecido en la intención de lograr la división y la confrontación de sus compatriotas, plenamente consciente de que a pesar de los años pasados, no se cierran las heridas de una guerra civil (1980-1992), que cubrió al país con sangre de hermanos.

Todo un experto en la publicidad y la propaganda que ha utilizado para impulsar su meteórica carrera, iniciada con el respaldo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), el 11 de marzo de 2012-2015, como alcalde de Nuevo Cuscatlán, para continuar el 1 de marzo de 2015-2018, presidiendo la municipalidad de la capital San Salvador, hasta llegar a la Presidencia en 2019.

Conocimientos adquiridos bajo la batuta de su padre Armando Bukele Kattá, en la agencia que en su momento manejaría la imagen de la organización guerrillera, al dejar las armas y convertirse en partido político de ideología izquierdista, prosoviético y cubano.

En su ambición por arribar al poder omnímodo salvadoreño, no dudaría en ningún momento el traicionar al FMLN, al hacer a un lado sus siglas para recurrir al desprestigiado partido Gran Alianza por la Unidad Nacional, al que incluso antes había calificado de corrupto, que finalmente le sería útil para utilizar su registro y ganar al histórico instituto político d la insurgencia nacional, que gobernaría al país en los últimos dos períodos.

Una decisión de optar por un partido no idóneo a “sus principios”, luego de que le fuese autorizado fuera de tiempo el registro de su Movimiento Nuevas Ideas, que ya como Presidente de la República convertiría en la principal fuerza partidista, que mostraría el músculo poderoso y avasallador en las elecciones del domingo 28 de febrero, para dar fin a una Asamblea Legislativa controlada por los Partidos del FMLN y Arena, que juntos mantuvieron alternadamente el poder en los últimos 30 años.

Triunfo en las urnas significado por la obtención de una mayoría, al obtener el 53.1 por ciento de los votos (un millón 434 mil 856), convirtiéndose en el primer mandatario que no postulado por ninguno de las dos instituciones predominantes, al concluir la guerra civil que permitió la paz en el Istmo Latinoamericano.

Pero, ¿quién es realmente Nayib Armando Bukele Ortez?, el mismo que en 2016, siendo alcalde de San Salvador acuñaría la frase de “Tenemos que cambiar la historia”, o de “Una obra un día”, amenazara al Fiscal General de la República, con que el pueblo salvadoreño lo iba a sacar de su oficina, en respuesta al haber sido convocado a declarar sobre la acusación en su contra y por la que estaba siendo investigado, de dirigir a un grupo de expertos en informática que vía redes sociales mantenía una campaña de ataques mediáticos en contra del periódico La Prensa Gráfica, y para lo cual se hizo acompañar por unos dos mil simpatizantes que gritaban consignas en contra de la autoridad judicial y de apoyo al edil.

Manipulación de una imagen de joven insurrecto e idealista coincidente con el modelo proyectado por la guerrilla del Farabundo Martí, que por cierto lo ha desmentido para tacharlo como un político oportunista de derecha, que ha impactado a sus conciudadanos por su estilo que lo asemeja al de un cantante rapero, por el uso de ropa semejante con gorra al revés en la cabeza.

Rápido crecimiento de popularidad y arraigo entre los jóvenes y contemporáneos, que son quienes han inclinado la balanza electoral a su favor en sólo nueve años, en los que Nayib Armando ha abanderado la inconformidad social en contra de la escandalosa corrupción de implantada en las últimas décadas por una clase política, que no siempre ha salido bien librada, al ser encarcelados dos ex Presidentes de la República.

Publicista habilitado de político por su padre, quien también como líder religioso, nacido en Belén, Palestina, construyera las primeras mezquitas musulmanas en el continente, Bukele Ortez, acuñaría frases para su campaña por la titularidad del Poder Ejecutivo de El Salvador, como la de “Que devuelvan lo robado”, que como slogan impactaría en todos los mítines a su favor, en el ánimo de un electorado harto de la deshonestidad, cinismo e impunidad de sus políticos y gobernantes.

Su gran conocimiento y capacidad para el manejo de la inducción de mensajes proselitistas, hicieron de las redes sociales su principal aliado, pues desde esa cada importante vía de comunicación ha orquestado todos los golpes políticos a sus enemigos y las campañas de desacreditación que ha n llevado al cese de ministros de su Gabinete.

Estrategia mediática que le ha funcionado al controlar a poco más de la mitad de los internautas mayores de 18 años, que en un 10 por ciento, según encuesta patrocinada por la Universidad Centroamericana (UCA), el 10.7 por ciento tiene Twitter y el 40 por ciento con acceso a las redes sociales, ante los cuales se ha autodenominado como el Presidente más cool del mundo. De ahí el éxito de los comicios en que el partido oficial haya coptado los votos de la mitad de una población que tienen la misma edad del mandatario.

Una de las personas más cercanas de Nayib Armando, la abogada Berta Deleón, lo describiría como un tipo adicto a las encuestas sobre su imagen y lo que piensa la gente de la calle, quien además es incapaz de atender una conversación porque permanentemente se mantiene atento al teléfono celular.

Rompería sus vínculos de amistad y de colaboración con el mandatario, cuando el 9 de febrero de 2020, le reprocharía en un mensaje de WhatsApp, el haber recurrido a las fuerzas armadas para tomar por asalto la sede de la Asamblea Legislativa, para obligar a los diputados a aprobar un recurso de ampliación presupuestal para atender asuntos de Seguridad.

Un acontecimiento que marcaría desde entonces al gobernante salvadoreño, en cuanto a su vocación autoritaria, que ha encontrado una mejor perspectiva en cuanto a sus intenciones antidemocráticas, en las elecciones del 28 de febrero que marcarán el nuevo rumbo de la historia del país que su guerra civil tuvo un saldo de más de 100 mil muertos y en la que surgió como mártir el arzobispo de San Salvador, Arnulfo Romero, al ser asesinado en el interior de un templo, mientras oficiaba una misa.

En su discurso, el Presidente salvadoreño ha restado importancia a los Acuerdos de Paz auspiciados por México, al considerarlos una farsa, menospreciando el número de víctimas entre hermanos, cuando él apenas cumplía 10 años, sobre protegido por su padre, vinculado muy de cerca con la insurgencia guerrillera.

Bukele, experto en el mensaje subliminal y la manipulación, ha creado para sus propósitos lo que ha llamado una “telecracia moderna”, en la que se ha mantenido apartado de ideologías de derecha o izquierda, para dar prioridad a los principios básicos de una eficacia de corte gerencial, en la que tiene la certeza de que desde un teléfono celular puede gobernar, siendo al mismo tiempo su propio jefe de prensa.

Uso frecuente de una gorra con el visor hacia atrás de su cabeza, para emular a los raperos como René Residente, con quienes dialoga cotidianamente, mientras su cuenta de Twitter la utiliza también en la difusión de imágenes de las celdas y demás espacios de los centros penitenciarios, en las que aparecen integrantes de las bandas “maras”, con poca ropa, en situación promiscua y esposados, proyectando a la sociedad, la idea de dirigir un gobierno severo y justiciero.

El respaldo del Ejército a su Administración, ha sido definitivo para aplicar el Plan de Control Territorial, en todo el país, para someter a los pandilleros, haciendo públicas sus instrucciones a los militares, de que en caso necesario haga uso de sus armas, disparando contra los delincuentes, sin importar consecuencias.

Uno de sus asesores y biógrafo, Geovani Galeas, define a Bukele Ortéz, como “un líder multifunción capaz de gestionar los destinos del pueblo desde las pantallas de su despacho, con una personalidad política equiparable a la de Fidel Castro o Mao”.

En Menos de dos años, su nivel de aceptación popular, ha ascendido hasta un 71 por ciento, al grado de que actualmente se comercializan

en 12 dólares camisetas y cubrebocas para protegrse de la epidemia-pandemia del Covid-19, definiéndolo como el “Mesías” que desde hace mucho había anunciado su llegada a El Salvador para rescatar a un pueblo hambriento de justicia.

Se ha puesto los reflectores del mundo exterior, para definirlo como un fenómeno social con sustento de mayoría, pero sin el visto bueno de la Organización de Estados Americanos (OEA), ni la Organización de los Derechos Humanos y menos de Estados Unidos, al ser señalado como el gobernante que está haciendo lo necesario para violar la normatividad constitucional y hacerse del poder autoritario que lo convierta en un dictador, como su vecino nicaragüense Daniel Ortega Saavedra, proveniente también de las filas de la insurgencia guerrillera del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Es el mismo Nayib Armando Bukele Ortéz, al que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, obsequió 30 millones de dólares para que los utilizara en la creación de programas de arraigamiento de la población pobre de la nación centroamericana, que frene sus intenciones de migración hacia Estados Unidos. Un recurso, que por cierto se desconoce hasta ahora su destino oficial.

Un país geográficamente cercano entre ocho y 10 horas por tránsito carretero a la Frontera Sur de México, que junto con Honduras y Guatemala, viven una crisis de sobrevivencia por la hambruna que enfrentan luego de los devastadores efectos sucesivos de huracanes de la pasada temporada de lluvias.

Pobreza extrema, violencia, corrupción, desnutrición, narcotráfico y enfermedades, que pronto darán de que hablar, al surgir nuevas caravanas del hambre, rumbo a los Estados Unidos, en un paso obligado por Chiapas y el resto de México.

Premio Nacional de Periodismo 1983 y 2013. Club de Periodistas de México.

Premio al Mérito Periodístico 2015 y 2017 del Senado de la República y Comunicadores por la Unidad A.C.

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