Mujeres rarámuris víctimas de violencia hacen catarsis con el bordado

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* Sinibí Jípe es una microempesa conformada por 19 mujeres víctimas de violencia intrafamiliar que les ha permitido que su miedo por denunciar a sus parejas quede atrás.

KENIA HERNÁNDEZ/MILENIO

Ciudad de México / 11.10.2020.- Cada logro, cada reconocimiento, la labor que realizan las mujeres rarámuri en la microempresa, Sinibí Jípe, les ha permitido que su miedo por denunciar a sus parejas quede atrás. Son 20 trabajadoras que viven en la comunidad La Soledad, Chihuahua, de las cuales 19 han sufrido violencia.

Luisa Fernanda Martínez, fundadora de Sinibí Jípe, comentó para MILENIO que las artesanas han transformado su visión respecto a su condición social y económica, tras llegar a laborar con ellas en el arte textil.

“El caso de una artesana que fue golpeada por su esposo y luego pidió ir a denunciar, esas cosas que antes no pasaban, era muy complicado que pase en esta cultura. Pero, al momento de saber que tiene un trabajo y que están acompañada por nosotras, se da esa valentía para decir ‘hasta aquí’ y poner un alto, poner una denuncia”, dijo.

Detalló que cuando llegan por primera vez a la empresa, su actitud es desinteresada y se muestran tímidas y desaliñadas, pero al paso del tiempo modifican su vestimenta y peinado.

Sin embargo, detalló que es un proceso lento, el caso de abuso lo platican conforme “van agarrando confianza”. Luisa recordó un caso en particular de una mujer que fue violada, tras haberse cumplido un mes no había querido denunciar al agresor.

Sinibí Jípe ayuda a fortalecer la identidad de las mujeres rarámuri. (Especial)

A través de organizaciones como Mujeres por México y el Instituto Municipal de las Mujeres, las artesanas de Sinibí Jípe reciben asesoría legal y cursos. La intención de Luisa, dice, es erradicar la violencia y a la vez, defender la identidad y orgullo de la cultura rarámuri.

“Es un proceso lento, todas han sufrido violencia, no todas la platican, va saliendo conforme van agarrando confianza. Estamos trabajando para erradicar la violencia en todos los sentidos. Está muy padre porque tú las vieras cuando recién entran, como cabizbajas, no se arreglan mucho. En el grupo se ha ido trabajando, ya sólo empiezo a ver que se arreglan, se ponen un vestido nuevo, entonces yo sé que las cosas van mejorando”, agregó.

Destacó que más allá de hacer prendas, la mayoría ya son conscientes de la apertura a nuevas generaciones y al empleo para aquellas que cuentan con pocas oportunidades de trabajo, como vender artesanías -lo cual calificó como una tarea compleja-, o para quienes no les gusta quedarse en casa.

“Cada premio y evento que nos invitan hace que ellas se comprometan más con el trabajo que estamos haciendo. El proyecto trata de que ellas estén bien y vayan descubriéndose a sí mismas, romper ese silencio que toda mujer indígena vive y que puedan ser ellas mismas, indígenas libres”, precisó.

De acuerdo con los indicadores elaborados por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) con datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), se estima que el 59 por ciento de las mujeres indígenas ha experimentado algún tipo de violencia emocional, física, económica, patrimonial o discriminación laboral y el 34 por ciento ha reportado golpes y/o humillación durante su infancia.

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