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Pasillos del Poder: César Augusto Vázquez Chagoya

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César Augusto Vázquez Chagoya/cortesía / Publicado: 04/08/2011

Xalapa, Ver., 04 de Agosto de 2011.- NO MÁS “BASES CUARENTA”No es fácil hablar de los trabajadores de los medios de comunicación, pero cuando se pone en riesgo la vida de periodistas propiciadas por otros periodistas no se vale.Tampoco se vale que los directivos de NOTIVER, subidos en una nube de popularidad, se hayan sentido intocables y con la fuerza de poder para medirse con cualquiera: hasta el Ejército, Marina o cualquier gobierno de los tres niveles. Cuatro muertos de la familia del diario del puerto de Veracruz es demasiado.Cualquiera que tenga un medio de comunicación puede decir lo que quiera ateniéndose a la Ley de Imprenta, a las réplicas o demandas por particulares, pero qué sucede cuando periodistas llevan un doble juego: por un lado se dicen defensores de las clases populares, y por el otro se convierten en espías, mensajeros y hasta defensores del crimen organizado.En NOTIVER, no todos, sus principales directivos que encabeza su director Alfonso Salces Fernández, piensan que no pasa nada y que los otros medios no saben de lo que hacen. La mayor parte de la información que se escribe aquí proviene del mismo diario porque no están de acuerdo que a todos se les tache de colaboradores o servidores del crimen organizado. Ocultar la verdad fue el principal error y después la pretensión de hacer una cortina de humo para que no les investigue.En su edición del 27 de julio del 2011, en su editorial el NOTIVER dice entre otras cosas: “Los periodistas sólo damos noticias, decimos lo que pasa, contamos historias, denunciamos los abusos, atropellos e injusticias, no matamos a nadie no encarcelamos a nadie, eso lo hace o debería hacerlo la autoridad”. Hasta ahí, todos estamos de acuerdo.La situación es cuando lo impensable, el periodista no sólo convive públicamente con los delincuentes, sino que se sienten parte de la organización criminal. Los primeros en leer las noticias o saber cómo piensan los periodistas son los mismos periodistas, sólo que esa información se lo pasan no a su director de periódico sino al crimen organizado. Después viene la etapa cuando señalan dónde viven, con quien están casados y cuántos hijos tiene el que critica.A los críticos los tratan primero en comprar; si éste no quiere, lo amenazan; y si no entiende, lo “levantan”. Raro es que se ordene su asesinato porque saben el escándalo que se hace. Cuando se mata a un periodista es porque en serio afecta los interés económicos de la organización; se confrontan abiertamente con “ellos “ o como periodistas participan con las fuerzas de seguridad en la aprehensiones de los malosos o los traicionan pasando información a otros grupos de delincuentes.Los periodistas coludidos con el crimen organizado van más allá porque conviven con funcionarios de seguridad, están en sus oficinas, se llevan bien con los ministerios públicos, entrevistan a altos jefes militares y marinos, así como funcionarios federales, estatales y municipales. Todo lo que pasa en donde caminan lo informan a sus “jefes”. Cuando pasa un hecho violento son los primeros en enterarse y es cuando viene la orden de qué se publica o que no en los medios de comunicación.El periodista coludido puede ser de cualquier área, especialmente de la información general y policiaca. No es forzoso que el coludido sea el directivo de un periódico y es ahí donde un empleado puede cambiar el criterio editorial de un medio de comunicación porque “aquellos lo dicen”. Al crimen le interesa el medio de comunicación, no el periodista en sí. Son sus “mensajeros”, por lo que les pagan, y si no publican lo que “ellos” dicen, los castigan.Entre los coludidos hay jerarquías. Unos son los jefes que pagan a los periodistas reclutados. Tienen sus listas de contactos también con otra jerarquía: reporteros, fotógrafos, editorialistas, se les paga diferente con sueldos que no hacen rico a nadie, pero los coludidos se sienten bien en llevarse con “ellos” y se puede decir que los pueden hasta admirar.Como pasa generalmente con los jefes de prensa del gobierno, que dan “chayote” a nombre de sus jefes a los periodistas, los “enlaces” con los jefes del narcotráfico pasan sus listas para el pago, pero resulta que mucho de ese dinero no llega a donde se supone que también se está coludido. Ese periodista no sabe que cobran a su nombre, lógicamente no se siente con ningún compromiso y habla libremente.No se imagina el no coludido que cuando critica al crimen organizado, al primero que le reclaman es al “enlace”, quien se defiende diciendo que sí entregaba el dinero, entonces vienen los “levantones” y la verdad llega a los que pagan por silencio o hacer campañas en contra de las fuerzas armadas. A veces las represalias contra los “enlaces” son extremas.En el estado de Veracruz, como en todo el territorio mexicano, el crimen organizado está manejado por personas muy preparadas, al grado que han llegado a todas las naciones del mundo. Hay una estrategia de guerrilla porque crean una base social para impedir el avance de las fuerzas armadas a sus campamentos.La variación es que la base social del crimen organizado está en las zonas urbanas, compuestos de los encargados de narco-tiendas, familiares, personas pagadas, etc., quienes ya se han mostrado en varias partes de la república pidiendo la salida de las fuerzas armadas de las calles por los abusos a los derechos humanos de los ciudadanos; por el aumento de la gasolina, etc.Cierto que se están dando la violación a los derechos humanos que condena hasta la misma Organización de las Naciones Unidas, pero hay casos que nadie sabe porqué son en contra de los miembros del crimen organizado y no se les puede comprobar nada, por lo que se recurre a los medios de comunicación para hacer campañas bien dirigidas en contra de las fuerzas institucionales.El crimen organizado camina con una enorme impunidad y muchos periodistas piensan todavía que estar de su lado les va a dar fama o dinero. Es mentira porque el crimen sólo lleva, tarde o temprano, a hechos en contra de los mismos periodistas porque su actividad y forma de vivir es otra.Son lamentables los 4 muertos de la familia de NOTIVER. Como todos los ciudadanos merecen justicia, pero esa justicia llegará con la investigación. No conocemos una parte del mundo que cuando hay un crimen no se investigue hasta las vidas privadas de las víctimas, pero para los directivos de NOTIVER es una ofensa.Cuando mataron a Miguel López Velasco el 20 de junio pasado, el NOTIVER no salió a circulación. No salió por luto, sino porque sus directivos no sabían cómo reaccionar. El  también llamado Milo Vela no fue ejecutado como tampoco su esposa y su hijo menor. Fueron acribillados por un grupo armado en su casa. El enemigo era tan de casa que sabían que el periodista no metía el doble cerrojo de la puerta principal.El crimen de Yolanda Ordaz de la Cruz el pasado 26 de julio, fue diferente. Se la llevaron 48 horas antes por lo que se suponen que la torturaron para sacarle información y la degollaron dejando un mensaje, mismo que no apareció en el crimen de Milo Vela. Con el homicidio de este último al otro día el NOTIVER dejó de circular, pero en de Yolanda salieron al otro día pidiendo la renuncia del procurador de Justicia.Reynaldo Escobar Pérez, horas después de encontrar el cuerpo de la periodista, manifestó en el puerto de Veracruz que una de las líneas de investigación era el posible vínculo de la víctima con el crimen organizado. Eso no era nuevo y el periodismo jarocho lo sabía porque los mismos “coludidos” lo decían.En su edición del 28 de julio, NOTIVER decía que “huyen reporteros de Veracruz” entre ellos cinco de NOTIVER ante la “incapacidad de las autoridades locales y estatales de garantizar la integridad física de ellos y sus familias”. Qué raro, porque los medios de comunicación, incluyendo el NOTIVER siguen funcionando con periodistas que no se ponen el saco.El que sacó a su familia del país fue el dueño de NOTIVER, Alfonso Salces Fernández, después del asesinato de Milo Vela el 20 de junio y no dijo nada a nadie, ni público el grado de inseguridad que aseguran en su edición del 28 julio. No se dice en esa edición del 28 de julio, que huyeron los eran parte de la red coludidos con el crimen organizado y después Salces se enoja porque uno dice que miente. ¿Qué ocultan los directivos de NOTIVER?Por lo pronto, “Base Cuarenta”, que era NOTIVER, entró en crisis de confianza entre sus miembros. Eso también afecta a los periodistas de otros medios. Las pláticas o discusiones entre tundeteclas campean la desconfianza. Ya no se confía en nadie. Lamentable lo que pasa en el medio, todo por unos pocos.Imagínese, de por si los jefes policiacos no se dejan fotografiar. A raíz de la guerra contra el narcotráfico, los elementos de las fuerzas armadas son especialmente desconfiados de “la prensa”. Lamentablemente, por pocos, tienen razón. Ya nos imaginamos como están los políticos en hablar o no hablar.Estos últimos, como se saben fotografiados, ya mejor no viajan en grandes camionetas sino en autos chicos para pasar desapercibidos.Se espera que el procurador Reynaldo Escobar resuelva el caso de los periodistas muertos en el estado de Veracruz porque está en “el ojo del huracán”. Como autoridad, tiene que demostrar lo que sabemos en el medio periodístico, con pruebas documentales como se aseguró en un boletín.No más bases cuarenta en Veracruz. (Base del crimen organizado).


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