De Poder a Poder/Fidel Pérez

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* Ángelo y Bingen ¿por el PAN?

* O sigue mandando Yunes.

* Ocaña revela simpatías.

Veracruz, Ver., 20 de noviembre de 2020.- El rostro electoral que muestra el puerto de Veracruz para las elecciones locales de 2021 exhibe no solo preocupación sino desesperación para el peor cáncer que ha tenido, en su historia, el PAN: el Yunismo.

Patología que está a punto de provocar metástasis e intoxicar al PRD y Movimiento Ciudadano (MC).

Allá ellos si heredan esta pestilente enfermedad.

El argument6o para fundamentar lo anterior tiene ya dos sintomatologías.

1.- La alharaca que fueron a armar Miguel Ángel Yunes Márquez –suaviza su periódico los “llamó Marko Cortés”, jajajajaja- y su hermanito Fer, que trata de administrar el puerto a control remoto, a la sede nacional del PAN para exigir candidaturas al dirigente nacional porque ya están debilitados en la entidad. Y se lo han ganado a pulso por su autoritarismo, intolerancia, arrogancia y egocentrismo.

2.- El nulo liderazgo que presenta Fernando Yunes Márquez en el puerto y que, debido a ello, ven cerca la pérdida de la prepotencia que ejercían desde que su mentor, Miguel Ángel Yunes Linares, emulaba al mejor titiritero del PAN en Veracruz e imponía a su antojo candidatos en cargos de elección popular.

Dado ello, han tratado de meter con fórceps, en los medios de comunicación afines, la fantasiosa idea de que Miguel Ángel Yunes Márquez iría como candidato a la alcaldía para sustituir al hermano y se olvidan que el PAN ya no es de su propiedad, o que los cargos de elección popular no deberían ser hereditarios.

Tampoco al volteado la vista para percibir que dos personajes, desvinculados al yunismo, le llevan la delantera.

Uno, ya conocido en el ambiente y empujado por una corriente adversa a ese cáncer, estás muy cerca de portar la estafeta: Bingen Rementería Molina, diputado local e hijo del senador Julen Rementería del Puerto, quien no ha escondido sus diferencias con Miguel Ángel Yunes Linares.

Otro, Ángelo Mattiello Guerrero: joven académico y empresario, hijo del mayor activo electoral que ha tenido el PAN, Arturo Mattiello Canales, quien ha permanecido alejado del bullicio político y está empapado de la academia, pero que en 1994, cuando Miguel Ángel Yunes Linares era priista y secretario de Gobierno, logró la diputación local con una victoria avasallante.

Ángelo se perfila como una figura sorprendente y sorpresiva, no solo para el yunismo sino para los partidos políticos en general.

Me explico.

Apena esta semana la encuestadora Ocaña Consultores reveló un informe devastador para el cáncer al que aludo arriba: en su encuesta, ubica a Ángelo como el potencial electoral activo con buen músculo para apropiarse de la candidatura a la diputación local.

Y haría una dupla fuerte con Bingen, a quien la propia encuestadora lo da por hecho como el que se quedará con la candidatura a la alcaldía porteña.

El informe de Ocaña Consultores, aplicado del 9 al 13 del presente mes en mayores de 18 años y bajo un marco muestral del listado registrado por el INE en el distrito electoral de Veracruz; a partir de 680 entrevistas personales, posiciona a Ángelo Mattielllo Guerrero en la punta de los aspirantes, que podrían adjudicarse la estafeta a la diputación local.

Y es que el joven académico porta, exhibe sin proponérselo, un sello harto importante en estos tiempos en que urge de la extirpación de cánceres como el yunismo: honestidad, trato amable, inteligencia y frescura política.

No está viciado en esos menesteres y, por lo mismo, su asepsia ideológica se aleja de toda toxicidad. Al contrario, no trae la contaminación que arrastran las siglas de la partidocracia.

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